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lunes, 2 de noviembre de 2020

¡Socorro! (12 cuentos para caerse de miedo)


Su autora es Elsa Bornemann. Editorial Alfaguara

Lo que esperas cuando cumples 175 años, sí, ciento setenta y cinco, es un regalo muy especial. Al señor Frankenstein le llegó en el ya lejano 1987 un sobre con cuentos de miedo. El regalo era, cómo no, de Elsa Bornemann.

El volumen ¡Socorro! es un libro de cuentos: doce en total, agrupados en tres partes. En ellos el lector encontrará:

-Cuentos “espantosos” («La del once jota», «Manos», «Los muyins» y «La casa viva»).
-Cuentos “terroríficos” («Cuento de los angelitos», «El Manga», «Nunca visites Maladonny» y «Joichi, el desorejado»).
-Y cuentos “espeluznantes” («Cuando los pálidos vienen marchando», «Aquel cuadro», «Hombre de nieve» y «Modelo XVZ-91»).

Por supuesto, gritos, llantos, desapariciones misteriosas, oscuridad, sangre, persecuciones, intrigas, tramas sin resolver, seres fantásticos, el más allá, etc. Una mezcla de casi todo para pasar miedo. Y es que hay gente que disfruta pasando miedo.

martes, 7 de abril de 2020

Los armarios negros


Su autor es Juan Manuel Gisbert. Editorial Alfaguara.

Los armarios negros es uno de esos libros que por mucho que te lo leas nunca te cansas, hasta cierto limite claro.Esta historia habla sobre un niño que se instala en una casa con su padre porque este es electricista. En esta casa existen unos armarios que obsesionan a la gente con su contenido. Cuando el padre se entera de la historia de estos ya es demasiado tarde para su hijo, que esta completamente obsesionado.

martes, 19 de noviembre de 2019

La tejedora de la muerte


Su autora es Concha López Narváez. Editorial Bruño.

Andrea es una mujer que recuerda una extraña historia que ocurrió en casa de su abuela cuando ella era pequeña y que regresa a la casa para intentar averiguar lo que pasó. Un día cuando Andrea tenía diez años, su madre se asustó mucho al ver que la mecedora de su abuela se movía sola después de una tormenta, cierra lahabitación con llave para siempre y se van de la casa y el pueblo a vivir a otra ciudad. Cuando Andrea regresa le cuentan que ese día murió una vieja a la que llamaban la tejedora de la muerte porque tejía unas bufandas que tenían tantas tiras como años tenían las personas que morían cuando ella las terminaba. Esa anciana era hermana de la abuela de Andrea y la odiaba porque su padre había dejado lacasa en herencia a la abuela de Andrea. Andrea se queda a dormir en su antigua habitación para ver si puede ver espíritus. Durante varias noches va consiguiendo ver a la vieja sentada en la mecedora y descubre que tejía una pieza de lana de diez tiras que era la de Andrea cuando era pequeña y que su madre la salvó quitándoselaa la anciana y cerrando la habitación para siempre.

sábado, 7 de febrero de 2009

La novela de terror


La encuesta realizada en este blog en los últimos meses demuestra que el terror es el género preferido por los alumnos que se acercan a la literatura con la intención de pasar un buen rato. De 157 votos emitidos que respondían a la pregunta "¿Qué tipo de novelas te gusta leer?", 81 (51%) votaron "novelas de terror", 45 (28%) "fantasía", 20 (12%) "realistas" y 11 (7%) "de humor".

La literatura de terror tiene su origen ya en los clásicos. El enfrentamiento de Ulises con Polifemo en La Odisea de Homero es una escena que puede calificarse como precursora del género. También en Petronio hay menciones al hombre lobo y, como apunta Lovecraft, las sagas escandinavas retumban de horror cósmico. Pero será a finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX, durante el Romanticismo, cuando se produce la gran eclosión de la novela de terror. Se busca conmover al lector, invitándolo a que deje atrás la carga racionalista para sumergirlo en los fantasmas de su propia imaginación. Surge así la llamada novela gótica que tiene su origen en Inglaterra y luego se extiende por Europa y Estados Unidos. Vampiros, seres sobrenaturales, brujas, muertos vivientes… inundan unas páginas llenas de misterios y sombras. Algunos títulos clásicos de la literatura gótica son: El Castillo de Otranto (1764) de Horace Walpole, Udolfo de Anne Radcliffe, El Monje (1796) de Matthew Gregory Lewis, Melmoth, el errabundo (1820) de Charles Robert Maturín, Carmilla (1872) de Joseph Sheridan Varney, El vampiro o festín de sangre (1847) de Thomas Preskett.


Aunque no fue autor de novelas sino más bien de relatos, no podemos dejar de citar al norteamericano Edgar Alan Poe del que celebramos recientemente el bicentenario de su nacimiento. Una vida repleta de elementos misteriosos no podía sino de manifestarse en unos relatos donde el horror explota con más intensidad. Con un cierto gusto por lo macabro, por el mundo de la muerte y de la corrupción, por la simbología de ciertos animales, por la tortura, envuelto en una prosa truculenta y efectiva. Poe, bajo la influencia del alcohol, nos ha dejado obras extraordinarias como Ligeia, El pozo y el péndulo, El gato negro, El barril de amontillado, La caída de la Casa Usher, Los crímenes de la calle Morgue, uno de los precedentes de la novela negra. El escocés Robert Louis Stvenson, conocido por novelas de aventuras como La isla del Tesoro, escribió una extraordinaria novela de terror El extraño caso del Dr. Jekyll y mr. Hyde, considerada también como precursora de la novela negra, en donde analiza un caso de esquizofrenia criminal.


Lo monstruoso cautivó a la romántica Mary Shelley que, en una noche de tormenta, empezó a escribir Frankenstein, uno de los clásicos de la literatura gótica de horror, que es mucho más que un libro de género, que es casi un tratado filosófico y moral sobre la imposibilidad de que el hombre sea Dios y cree vida a través de un ser monstruoso compuesto por trozos de cadáveres cosidos que se rebela contra su médico creador. En Frankenstein se dan la mano el género de terror con el fantástico en una narración de extraordinaria calidad literaria.
Contempóraneo de Shelley, conocido de esta, Polidori escribió El Vampiro, la primera novela sobre ese ser fantástico que vuela de noche en busca de sangre para perpetuarse, pero es el irlandés Bram Stoker, que moriría a consecuencia de la sífilis en una penosa pensión de Londres a los 64 años, con Drácula, otro de los grandes clásicos de la literatura gótica, quien hace la novela definitiva sobre el Vampiro por excelencia, ese nosferatu, no muerto, que cada noche sale de su tumba para morder cuellos y sorber la sangre desde su castillo de los Cárpatos, una escenografía gótica por excelencia, principalmente de doncellas, de las que obtiene su sustento y su pasaporte a la eternidad, una historia en donde se funde el terror, lo fantástico y un erotismo que coquetea con la muerte, novela de la que tanto Werner Herzog con Nosferatu, interpretado por Klaus Kinski, versión a su vez del clásico del cine mudo del mismo nombre obra de Murnau, como Ford Coppola hizo una maravillosa versión y la productora inglesa Hammer explotó hasta la saciedad encumbrando a Christopher Lee tras haber sido encarnado el personaje por Bela Lugosi, el actor que murió creyéndose que era el vampiro. En realidad la versión de Drácula, de Stoker, no es más que una dulcificada versión de las andanzas de Vlad Drakul, alias el Empalador, el rey de Rumania, héroe nacional, terror de los turcos, caracterizado por su crueldad, inventor del terrorismo de estado.


Walter Scott, en 1820, publica Escritos de demonios y brujas, uno de los más completos compendios de la actividad brujeril en Europa. El prusiano ETA Hoffman escribe Hombres de arena. Washington Irving publica La leyenda del jinete sin cabeza, llevada al cine por Tim Burton. Edward Bulwer Lytton, celebre por su novela Los últimos días de Pompeya, escribió La casa de los espíritus, uno de los mejores relatos sobre casas encantadas, y Zenoni, una novela repleta de horror cósmico.
En Francia Guy de Maupassant, un autor realista coetáneo del naturalismo de Emile Zola, se acerca al género con diversas obras como El Horla, que narra el deterioro progresivo de su protagonista acosado por algo indefinido, El miedo, La Vendetta, El albergue. Un género al que también se acercó circunstancialmente Leon Tolstoi con su relato de vampiros Los Vurdalak. De terroríficas pueden clasificarse las novelas del Marqués de Sade en donde se detallan los más horrendos suplicios y vejaciones de los verdugos a sus víctimas. Y desde un prisma humorístico, Oscar Wilde escribió una parodia del género en El fantasma de Canterville.
La literatura española también ha aportado títulos al género terrorífico. Podríamos citar a Gustavo Adolfo Becquer, José Antonio Zorrilla, Pedro Antonio de Alarcón, quienes con sus relatos o poesías se adscribieron, desde el romanticismo, al género, o ya en el período Modernista Emilio Carrere.
En el siglo XX nos encontramos con un autor muy representativo del género, el norteamericano H.P. Lovecraft, cuyo apellido ya parece un sinónimo del horror. A través de una serie de narraciones, englobadas en Los mitos de Cthulu, este heredero de Poe introduciría en la literatura de terror elementos del género fantástico y de ciencia─ficción, inspirador directo de obras maestras del género cinematográfico de terror como Alien, el octavo pasajero de Ridley Scott. Dentro del círculo de seguidores y admiradores de Lovecraft encontramos a Robert Bloch, el autor de Psicosis, libro del que Hitchcook hizo una de sus obras maestras. El norteamericano Ambrose Bierce, escritor y periodista, desaparecido en Méjico durante la revolución mejicana, cultivó el género en Un terror sagrado, La ventana cegada y La casa maldita.


Actualmente el género cuenta con un buen número de cultivadores en Estados Unidos. Es el caso de Ira Levin, con La semilla del diablo, llevada al cine por Roman Polanski, cineasta fascinado y Anna Rice, una superventas norteamericana que ha resucitado el género vampírico con éxito con sus crónicas vampíricas en las que figuran Entrevista con el vampiro y Lescat, el vampiro, entre otras. Stephen King es el gran maestro del género. Suyas son algunas de las peores pesadillas jamás imaginadas como Carrie, La danza de la muerte, Misery o El resplandor. Las novelas de Stephen King se han beneficiado, casi siempre, de muy buenas versiones cinematográficas. Por su parte Stephen Meyer ha logrado un éxito sin precedentes con su novela Crepúsculo.
También la llamada novela juvenil se ha adentrado en el escalofriante territorio de la novela negra. Así, la argentina Elsa Bornemann en ¡Socorro!Doce relatos para caerse de miedo o Roald Dahl y su Charli y la fábrica de chocolate. En España podemos citar a varios autores que en sus obras se han especializado en la novela de terror para jóvenes. En este blog se hacen referencia a algunas de estas obras que sin duda te pondrán los pelos de punta. Podemos destacar, entre otros, a José María Latorre con títulos como Pueblo fantasma o La profecía del abad negro; Concha López Narváez con su inolvidable La tejedora de la muerte o Los pasos del miedo y Los armarios negros de Joan Manuel Gisbert. Espero vuestros comentarios y recomendaciones como lectores de novelas de terror.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Crepúsculo


Su autor es Stephen Meyer. Editorial Alfaguara

Cuando Isabella Swan, a la que le gusta que la llamen Bella, se muda a Forks, una pequeña localidad del estado de Washington en la que nunca deja de llover, piensa que es lo peor que le podía haber ocurrido en la vida. Pero su vida da un giro inesperado y aterrador una vez que se encuentra con el misterioso y seductor Edward Cullen. Hasta ese momento, Edward se las ha arreglado para mantener en secreto su identidad vampírica, pero ahora nadie se encuentra a salvo, y sobre todo Bella, la persona a quien más quiere Edward…

viernes, 21 de noviembre de 2008

El tributo de la corte oscura


Su autora es Holly Black. Editorial Alfaguara

Kaye es una adolescente desarraigada que viaja de aquí para allá con su madre, una cantante mediocre con ansias de celebridad. Kaye no es una chica como las demás. Sus amigos opinan de ella que es un poco rara, y a menudo no encuentran explicación a las cosas misteriosas que le suceden. Cuando era pequeña, Kaye recibía la visita de las hadas y otros duendes extraños, aunque ahora, años después, cree que todo aquello sólo fue fruto de su imaginación.

Pero un día, inesperadamente, las hadas llaman a su puerta, necesitan ayuda. La Corte Oscura va a llevar a cabo El Tributo: el cruel sacrificio de un humano bondadoso. Si lo consigue, las hadas solitarias perderán su libertad durante siete años. El equilibrio del universo mágico peligra. Pero ¿por qué acuden a ella? ¿Qué tiene de especial? Kaye descubrirá que la realidad que conocía no era más que un espejismo.

lunes, 10 de noviembre de 2008

La profecía del abad negro

Su autor es José María Latorre. Editorial Alfaguara.

«La profecía del abad negro» es un libro de ambientación anglosajona, en el que Latorre emplea con corrección las convenciones del horror sobrenatural. Tras un par de capítulos de presentación -bastante convencionales y aburridos-, comienza a vertebrarse la historia y, sobre todo, el adecuado clima de angustia y terror: la londinense Ada Boyle, profesora de literatura y autora de un libro sobre antiguas leyendas celtas, acepta una oferta de trabajo en un colegio de una apartada localidad del interior de Inglaterra. A su llegada, una atmósfera sombría y decadente impregna el pueblo, en especial el Hampton Collage, un viejo caserón victoriano de aspecto siniestro. Poco a poco, va familiarizándose con el lugar y conociendo a sus recelosos moradores: un viejo loco que la conmina a marcharse, el reservado conserje que la acompaña a su nueva residencia, sus compañeros de trabajo, la arisca directora, y los Fenton: dos jóvenes estudiantes de costumbres peculiares. La noche siguiente a su llegada, Ada decide inspeccionar los alrededores y, en especial, los restos de una antigua abadía en ruinas en la que, se cuenta, siglo y medio atrás un abad oficiaba ceremonias e invocaciones satánicas con las que pretendía alcanzar la inmortalidad.

Escenas sórdidas (la llegada a una lúgubre estación de tren bajo la lluvia torrencial, una travesía nocturna entre antiguos edificios desdibujados por la bruma, un paseo por un cementerio abandonado a la luz de la luna, el descubrimiento de la abadía en ruinas), detalles que denotan inquietud (el estruendo de la lluvia martilleando el tejado, ventanas que se abren al fragor de la tormenta, un armario que chirría en la noche, un rostro difuso asomado a la ventana), la soledad y el silencio de los parajes desolados, un viejo grimorio sobre demonolatría y ocultismo, una profecía aterradora, fuerzas malignas que permanecen ocultas... recursos cotidianos y sobrenaturales que contribuyen a crear, por acumulación, una atmósfera de desasosiego proclive al terror, donde la climatología y el paisaje ocupan un papel esencial.

viernes, 3 de octubre de 2008

Pesadillas. Un día en Horrorilandia


Su autor es R.L.Stine. Editorial Edebé

Pesadillas, traducción del original Goosebumps, es una serie de libros de terror para adolescentes escritos por el estadounidense R.L. Stine desde 1992. En total hay publicados 62 historias en la serie original.Además de la serie principal, hay otras por ejemplo "En busca de tus pesadillas" en las que el lector va formando la historia eligiendo la página a la que quiere ir.

Si por series de pesadillas no será..Ahora el autor está trabajando en un spinoff del primer libro que se editó en España: Un día en Horrorlandia, que curiosamente no fue el primero en USA- pues siguen una numeración distinta-

También durante los 90 se emitía una serie de televisión, en la que cada capitulo estaba basado en uno de los libros de la serie.